febrero 7, 2010
En una gran variedad de casos encontramos animales actuales con un antepasado extinto de mucho mayor tamaño, por ejemplo, el cocodrilo. Si un cocodrilo actual puede medir 6 metros, su antepasado podía superar (supuestamente) los 18 metros.
Ambos cocodrilos tienen una forma física prácticamente idéntica, lo único en que se diferencian es en el tamaño, que se descubre comparando los fósiles encontrados con los cocodrilos actuales, el resultado: fósiles extremadamente enormes. Aunque por otro lado también se encuentran fósiles de la misma época pero de mucho menor tamaño (sobre 11 metros). Algunos científicos e investigadores han descubierto una solución más lógica:
Para que sea posible la fosilización, es necesario que una serie de casualidades dejen intactos los restos del cuerpo del animal. Se pueden encontrar fósiles en buen estado de conservación de dos formas principalmente: en sedimentos o en pozas de brea. Cuando se trata de fósiles de sedimentos, el estado de conservación suele depender de la calidad y tipo de roca o tierra donde se encuentre; y del suelo se pueden encontrar muchas más determinaciones del animal que en el propio fósil, como por ejemplo la época de la muerte. De este modo una tierra húmeda puede generar huesos blandos y deshilachados, mientras que una tierra muy seca puede conservar mejor el cuerpo.
Hay muchas pruebas en la química ósea que indican que los huesos se pueden comportar a lo largo de los años como una esponja. Los huesos son en su mayoría muy porosos y lentamente absorben la humedad del suelo, que con el paso de los años, puede provocar un efecto dilatador que aumenta hasta en un 150% su tamaño real. El agua que se acumula en estos huesos siempre está impregnada de la tierra por donde pasa; lo que quiere decir que del mismo modo se acaba por rellenar el hueso de fango.
En periodos de sequía el barro se secó, dando lugar a huesos igual de rígidos que los comunes pero de mayor tamaño (aunque composición química diferente). La explicación que le da la ciencia ordinal a que muchos componentes del hueso desaparezcan y acaben sustituidos por la arcilla de la tierra circundante es simplemente que se “deshace con el tiempo pero lo demás permanece exactamente igual que como se enterró”. Los cocodrilos viven cerca del agua, cazan en el agua y nadan en ella a la perfección: el agua es su hábitat. Eso quiere decir que un cocodrilo que murió hace miles de años pudo ser arrastrado por el agua de río y con el tiempo su cuerpo se estancara en una zona lodosa; cientos de años más tarde el río fue secándose poco a poco hasta reducir su caudal o incluso pudo desviarse.
El esqueleto del cocodrilo permaneció allí con una gran cantidad de humedad los primeros años y sufrió el proceso de dilatación de forma rápida, luego, cuando el río perdió potencia, se secó, hasta el día en que un arqueólogo lo encontró.
Siguiendo esta misma hipótesis podemos acercarnos al caso del tiranosaurio y el tiranosaurio rex. La palabra latina “rex” significa “rey”, por lo que se relaciona en este caso con gran tamaño. Morfológicamente eran iguales pero de tamaños muy diferentes:
Mientras que el tiranosaurio común no llegaba a los 19 metros, el tiranosaurio rex superaba los 38. Los fósiles de tiranosaurio común se hallaron en zonas poco húmedas y con escasas precipitaciones, mientras que los de tiranosaurios rex se encontraban en zonas casi selváticas, con una considerable influencia del agua.

Diferencia entre el hombre, el mamut y el elefante africano.
Los únicos fósiles en los que se podría confiar son los incrustados en la brea. La brea es una sustancia muy pegajosa e inmiscíble a los líquidos y objetos sólidos, caso similar a lo que ocurre con el agua y el aceite: no se pueden mezclar. Por lo que los fósiles encontrados en la brea son completamente confiables. Aquí se puede descubrir fósiles de mamuts que, aunque son más grandes que los elefantes, están por debajo del tamaño de los fósiles de mamuts encontrados en sedimentos: los mamuts encontrados en brea medían aproximádamente 5 metros, mientras que los encontrados en sedimentos superaban los 7-8 metros. La ciencia ordinaria, incluso con la diferencia de tamaño, los considera miembros de la misma especie pero nunca ha explicado cómo es posible que hubiese ocurrido ese enigma. También se han encontrado mamuts congelados en glaciares. Estos mamuts están conservados perfectamente y ni siquiera han perdido la piel ni los tejidos blandos del organismo, por lo que podemos deducir que eran exactamente iguales antaño. Curiosamente medían igual que los encontrados en brea (rondando los 4 o 5 metros). Según las condiciones externas y el tiempo los fósiles se dilatarán más o menos: si tan solo han pasado unos pocos miles de años y el exterior no ha sido especialmente húmedo el crecimiento no será muy grande (caso del mamut). Mientras que si ha estado miles y miles de años sufriendo a diario precipitaciones el resultado será un fósil descomunal (caso del tiranosaurio rex).
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Casualidades en la Antigüedad, Otros Datos | Etiquetado: brea, ciencia, cientifico, cientificos, cocodrilo, craneo, dinosaurios, elefante, elefantes, eran, esqueleto, extinto, fosiles, gigante, grande, grandes, hombre, huesos, la, los, mamut, mamuts, mayor, mentira, no, oseo, rancho, rex, sedimentos, tamaño, tan, tiranosaurio, tiranosaurus |
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Escrito por Esacosis
noviembre 1, 2009
La imagen más extendida de la navegación de los antiguos egipcios se ha asociado siempre a sus viajes a través del Río Nilo, sin embargo existen gran cantidad de indicios que señalan inequívocamente su presencia sobre los mares. En pinturas murales de más de 3.000 años de antigüedad, aparecen escenas de marineros que desde sus embarcaciones comprueban las profundidades del mar próximas a la costa con una pesa atada a una larga cuerda.

Los barcos egipcios más antiguos que se conocen estaban construidos sobre un armazón de madera y eran lo suficientemente grandes para albergar como mínimo a 20 remeros. Iban equipados con un solo mástil dotado de una vela rectangular y uno o dos grandes remos situados en popa que realizaban la función de timón, siendo capaces de transportar varias cabezas de ganado o el peso equivalente en mercancías. Su actividad comercial se extendía a varios puntos geográficos del Mediterráneo y Mar Rojo.
En la Piedra de Palermo aparecen datos de tiempos del Faraón Snefru (IV Dinastía), en los que se narra una expedición comercial de cuarenta barcos a la ciudad de Biblos en tierras de Canaán para cargar madera de cedro, un material muy apreciado por los antiguos egipcios, así como de la construcción de un barco de 52 metros de longitud.
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Apocalipsis, Casualidades en la Antigüedad | Etiquetado: aborigenes, agricultores, australia, aves, azules, babuino, boomerang, canguro, caza, de, egipcios, egipto, el, en, estatua, exploraron, extraterrestre, faraon, gales, historia, inmigrantes, jeroglifico, keobs, los, montañas, museo, naves, nueva, ojo, piramides, sol, thot, un, viajes |
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Escrito por Esacosis
noviembre 1, 2009
Se ve clara mente cómo en una única inscripción jeroglífica se recopilan imágenes de sitintos tipos de vehículos: nave espacial, submarino, helicóptero… Curiosa casualidad, así como lo es también el “atronauta” de Palenque o los de Tassili.

Helicóptero, nave espacial, submarino, ovni…

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Apocalipsis, Casualidades en la Antigüedad | Etiquetado: antiguedad, avión, barco, casualidad, casualidades, caza, coincidencia, de, dela, egipto, espacial, globo, helicoptero, jeroglifico, nave, silueta, tassili, un, una |
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Escrito por Esacosis
octubre 23, 2009
El arte rupestre de Tassili o las impresionantes estatuillas dejadas por los nativos de Acambaro, son sólo algunos de los enigmas más reveladores de la presencia extraterrestre en la Pre-Historia. Finalmente, ¿cómo el hombre antiguo habría conseguido registrar aquello que no conocía?
En la parte sur de Argelia, donde las arenas del Sahara devoran todo lo que se mueve y el Sol arde a 53º, están las cavernas de Tassili. Según los especialistas, en el Tassili está “la más importante colección de arte rupestre conocida”. Son millares y millares de pinturas, que representan apenas un 20% del total, la gran mayoría de ellas destruidas por la erosión.
Estas pinturas datan de 10 a 15 mil años de edad. En esa época, en tanto todas las otras cavernas eran pintadas con apenas un color, los artistas de Tassili usaban varias tonalidades. La gran mayoría de las escenas retratadas son de animales: jirafas, avestruces, elefantes, bueyes, yacarés y hasta hipopótamos, lo que prueba que antaño aquella región del Sahara estuvo llena de vida. Tassili quiere decir “plataforma de los ríos”.
Aún en esta época, pueblos nómades del Africa perciben que tales cavernas ofrecen óptimas posibilidades de instalación, un buen aislamiento térmico. Ríos cercanos no faltaban. La selva, con todos sus animales y plantas, estaban inmediatamente abajo, alrededor de la plataforma. Las pinturas retratan, por orden de edad, las diversas ocupaciones de sus habitantes: caza y pesca (7.000 a. C.), bovinos (4.000 a. C.), caballos (1.700 a. C.).
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Casualidades en la Antigüedad | Etiquetado: abduccion, africa, argelia, astronautas, casco, cosmonautas, de, hombres, luna, nave, norte, ovni, palenque, tasili, tassili, traje, tubo |
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Escrito por Esacosis
octubre 23, 2009
El hombre del Palenque, conocido también como el señor Pakal. La historia de este ser se remonta unos 12.000 años, en el corazón de la civilización maya.
En 1949 se descubre en un templo, bajo una escalera de cuarenta y cinco escalones, un sello oculto que daba a la tumba del señor Pakal, el arqueólogo Alberto Ruz Lhuilliera, que después de más de un año de excavaciones encontró una losa de forma triangular, que tapaba la espectacular cripta que contenía una gigantesca y espectacular lápida, tapando el sarcófago donde yacía el señor Pakal. Lo interesante de este descubrimiento es que la lápida estaba llena de símbolos y tenía el dibujo del supuesto difunto, colocado en una especie de aparato volador con el cabello ingrávido (como estaría un astronauta sin su casco), sentado en una especie de silla con cinturón de seguridad y con los pies apoyados en unos pedales y controles al frente. La altura promedio de los mayas era de aproximadamente 1,50 metros y el señor Pakal medía 1,70 metros. Eso hace pensar que no era maya.
Pero los mayas enterrados en templos eran normalmente celebridades. ¿Qué hizo pensar a los mayas que el señor Pakal era una celebridad? Todo eso hace pensar que este individuo era un ser extraterrestre que aterrizó en territorio maya y compartió con ellos distintos conocimientos, hasta el punto de ser considerado una deidad.
En 1969 la NASA encontró 16 puntos coincidentes entre el dibujo de la lápida y el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea. No cabe duda de que la imagen esculpida es la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atracción de la atmósfera terrestre.
Entre las coincidencias que tiene esta lápida con una nave espacial, se pueden mencionar:
1- En la nariz de Pakal se puede observar un especie de aparato que serviría como respirador y cumpliría la función del casco de un astronauta.
2- En la parte delantera se ven botones y palancas.
3- El cabello ingrávido, como estaría un astronauta sin el casco.
4- En la parte trasera del aparato se distinguen claramente las llamas producidas por la nave.
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Casualidades en la Antigüedad | Etiquetado: astronauta, azteca, de, el, espacial, grabado, gravado, hombre, lapida, maya, mexico, nasa, nave, pakal, palenque, señor |
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Escrito por Esacosis